Obama informó al Congreso que quiere retirar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo

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El presidente de EEUU dio un paso trascendental para que la isla salga de la lista de países que patrocinan el terrorismo, en la que está desde hace 33 años, al enviar al Congreso el informe y los documentos requeridos para ese paso, clave para el avance de las recuperadas relaciones entre Washington y La Habana.

La medida que Obama le comunicó al Congreso entrará en vigencia en 45 días y constituye una de las exigencias más reiteradas por el gobierno de La Habana en las actuales negociaciones que apuntan a formalizar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

“El presidente envió hoy al Congreso el informe requerido por ley y los documentos que muestran la intención de la administración de rescindir la designación de Cuba como país patrocinador del terrorismo”, señaló la oficina de prensa de la Casa Blancaen un texto firmado por el vocero Josh Earnst.

La isla estaba desde 1982 en la “lista negra”, que conformaba hasta ahora sólo con Irán, Sudán y Siria, fundamentalmente porque se la acusaba de apoyar a grupos terroristas de otros países.

Los documentos enviados al Congreso muestran que “el gobierno de Cuba no ha brindado ningún apoyo al terrorismo internacional en el último periodo de seis meses”, así como que aseguró que “no apoyará actos de terrorismo internacional en el futuro”, según el comunicado de Washington.

El anuncio ocurre a apenas tres días de la histórica cumbre entre Obama y su par cubano, Raúl Castro, que se dio en el marco de la VII Cumbre de las Américas de Panamá, y que significó el primer encuentro a ese nivel entre ambos países en más de 50 años.

Washington y La Habana anunciaron el pasado 17 de diciembre un acuerdo para retomar las relaciones diplomáticas rotas en 1961, y desde entonces negocian la reapertura de embajadas.

Cuba pedía desde hacía años su salida de la lista, que anualmente elabora el Departamento de Estado y que supone sanciones como la prohibición de la venta de armas y de ayuda económica, aunque esas medidas se daban de hecho entre ambos países.

Si en los 45 días que el Congreso tiene para estudiar la decisión de Obama surgiera algún desacuerdo, los legisladores pueden presentar un proyecto de ley para tratar de revocar el dictamen presidencial.

Con su aviso, Obama respondió a una recomendación de su secretario de Estado, John Kerry, quien celebró hoy la decisión del mandatario.

“Las circunstancias han cambiado desde 1982, cuando Cuba fue designada inicialmente como Estado patrocinador del terrorismo debido a sus esfuerzos por promover la revolución armada en Latinoamérica”, dijo Kerry en un comunicado.

Las razones de EEUU para mantener hasta ahora a Cuba en la lista eran su presunta acogida a miembros de la organización terrorista vasca ETA y de las colombianas FARC, además de a fugitivos de la Justicia estadounidense.

En verdad, cuando bien avanzada la llamada “Guerra fría”, Ronald Reagan incluyó a Cuba en la lista, el 1 de marzo de 1982, para Washington los “terroristas” protegidos eran también de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) de Puerto Rico -que impulsaba la independencia justamente de EEUU de la isla-, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador y el Frente Sandinista de Liberación (FSLN) de Nicaragua.

A las certificaciones que dijo tener ahora la Casa Blanca se suma un hecho visible a todas luces: la Habana es garante y sede de las negociaciones del gobierno de Colombia y las FARC para terminar el conflicto armado de más de 50 años.

“Aunque Estados Unidos ha tenido, y sigue teniendo, preocupaciones significativas y desacuerdos con un amplio rango de políticas y acciones de Cuba, esas preocupaciones y desacuerdos no entran en los criterios para la designación como Estado patrocinador del terrorismo”, señaló Kerry.

La revisión que hizo Kerry incluyó aportes de la comunidad de inteligencia estadounidense sobre las actividades de Cuba y “garantías proporcionadas por el Gobierno cubano”, según Earnest.

Ahora, la inminente salida de la lista podría ser relevante para mejorar el acceso de Cuba a los mercados y sistemas de crédito internacionales.
Si la isla finalmente sale de la lista, no será el primer país que logra sortear esa calificación: Washington ya borró de la nómina a Yemen del Sur en 1990, tras su unificación con Yemen del Norte para conformar la actual república de Yemen; a Irak, Libia y Corea del Norte.

Quedan, en cambio, Irán, desde enero de 1994; Sudán, desde agosto de 1993; y Siria, desde diciembre de 1979.

La Habana no se había pronunciado sobre la decisión de Obama, pero dos grupos del exilio cubano en Miami -bastión del anticastrismo- ya cuestionaron la medida.

“La petición de Obama es disparatada y divorciada de la realidad, porque el régimen cubano sigue practicando el terrorismo internamente y también exportándolo y apoyando a los grupos terroristas de toda la región”, aseguró el titular del Directorio Democrático Cubano, Orlando Gutierrez, que confió en que la iniciativa no prospere en el Congreso estadounidense.

Por su parte, Antonio Díaz Sánchez, secretario general del Movimiento Cristiano de Liberación (MCL), fundado por el fallecido Oswaldo Payá, opinó que la decisión de Obama de retirar a Cuba del listado de países terroristas se “contrapone a los valores estadounidenses”, porque la isla es “el único país tiránico y dictatorial de las Américas”.


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